Con la dirección mecánica, la fuerza de dirección se transmite de forma puramente mecánica -es decir, sin asistencia electrónica o hidráulica- a través de la conexión entre el volante y el engranaje de dirección.
Proporciona una sensación de dirección inmediata, reduce el esfuerzo técnico e impresiona por su diseño sencillo y robusto, ideal para determinadas clases de vehículos o mercados sensibles a los costes.